En las últimas semanas hemos asistido con dolor, pero sin sorpresa, a la visibilidad de la punta del iceberg del deterioro de la sanidad pública andaluza reflejada en las gravísimas negligencias en torno al cribado del cáncer de mama. No, no es un error puntual en un hospital concreto, es negligencia y abandono de la sanidad pública. No es algo coyuntural que ocurra accidentalmente en un momento dado, como quiere hacernos, creer el Sr. Moreno Bonilla, es un problema estructural consecuencia de una política diseñada para detraer recursos materiales y humanos de la sanidad pública para ponerlos en manos de la sanidad privada.
A estas horas, miles de mujeres viven entre el miedo y la indignación, como han pasado olímpicamente de ellas quienes debían de haberse ocupado y preocupado por su salud y por la prevención de males mayores ante los resultados dudosos de mamografías que requerían de pruebas complementarias. Nadie les avisó, nadie las llamó para hacerles una ecografía y/o una biopsia. Muchas de ellas ya estaban desarrollando un mal que hoy las tiene sometidas a mutilaciones y a penosísimos tratamientos y que se podría haber prevenido.
En menos de tres semanas, se han anunciado dos planes de choque completamente inútiles ya que los y las profesionales necesarios para llevarlos a cabo han emigrado de la precariedad de la sanidad pública andaluza, bien a la privada, a otras comunidades autónomas o directamente al extranjero
En cualquier caso, es difícil solucionar un problema cuando no se sabe o se oculta directamente qué ha pasado. En estos momentos no tenemos una explicación de quién dio la orden de que no se comunicaran esos resultados no concluyentes, de cuántas mujeres hay afectadas, de qué se va a hacer para que esto no vuelva a pasar y de qué pasa con otros cribados de cáncer, el de colon y el de cérvix, de los que ya empiezan a aflorar casos similares.

Para que esto se solucione y no vuelva a ocurrir es necesario que en Andalucía se vuelva a considerar la salud como un derecho y no como un nicho de negocio para que aseguradoras y empresas privadas se forren con nuestros recursos y a costa de nuestra salud. Claro que la responsabilidad de este atropello no está en esas empresas, sino en los responsables políticos que, a base de conciertos y privatizaciones desnudan a la sanidad para engalanar a la privada. No hay más que fijarse en lo que ocurre en Baza: si pides una cita con tu médico de familia no te la dan para antes de 15 días. No se trata de bajar a urgencias para que te controlen la hipertensión, para prevenir enfermedades o diagnosticarlas.
Es por ello por lo que la Asamblea Local de I.U. de Baza presenta una moción al respecto de los cribados del cáncer de mama en Andalucía en particular, y, en general, para denunciar el deterioro y la precariedad en la que las políticas del PP han sumido a uno de nuestros tesoros, la sanidad pública andaluza.
Y un recadito para el señor Moreno Bonilla, tan preocupado por ocultarnos las cosas para que no nos pongamos ansiosas, nuestra ansiedad no la provoca saber que tenemos un resultado dudoso en una mamografía sino el saber que, si eso ocurre van a pasar de nosotras, nadie nos va a avisar ni se nos van a hacer las pruebas complementarias. Nuestra ansiedad nos la manejamos nosotras, no necesitamos su paternalismo ni sus mentiras”

